A pesar de lo que diga el sr. Blanco, es evidente que Rodríguez Zapatero se está quedando solo tanto dentro como fuera de su partido. Sus ex ministros, que son ya multitud, cuchichean contra él y empiezan a conspirar para preparar la sucesión. Se habla de Almunia. ¡Qué risa! Un tedioso tecnócrata, gris y aburrido, economista de escuela y, por supuesto, político mediocre y sin carisma – no olvidemos que en el 2000, como Secretario General del PSOE, sufrió la mayor debacle del partido en toda la democracia-.De cualquier forma, y al hilo de la “espantá” de los ex ministros, no puedo dejar de comentar el vergonzoso abandono de sus escaños. Fueron elegidos por los ciudadanos españoles para cumplir su labor parlamentaria, y ahora que ya no son ministros se retiran a otros empeños más lucrativos. Mención especial para el inefable Sebastián. Semejante payaso se acercó al gobierno so pretexto de aconsejar al Presidente sobre economía mientras Solbes, pobre desgraciado, se tiraba de los pelos ante las sandeces de este zoquete. Gracias a su amistad con el Jefe del Ejecutivo consiguió ir de candidato socialista a las municipales de Madrid, con Gallardón enfrente. Mucha tela que cortar, sobre todo para alguien que seguramente no sepa agarrar unas tijeras. Evidentemente, el desastre fue monumental y, como era de esperar, no se quedó a ejercer la oposición en los insufribles plenos del Ayuntamiento de Madrid. Retomó las clases en la UCM hasta que, de nuevo, Rodríguez Zapatero le llamó para el Ministerio de Industria. Todavía estoy esperando la bombilla.
Esas son las compañías que le quedan al Presidente del Gobierno: los Blanco, Sebastián, Jiménez, Alonso y, no por última menos necia, la gran ilumniada cósmica, doña Leire Pajín. ¡Santo Cielo! ¿Acaso se puede estar más politizado? En el partido desde los 15 años. Esperemos que su madre no le enseñara demasiada ética política. O esperemos que sí, ¡más circo!. En cuanto a Rubalcaba, es una especie de Talleyrand laico y con menos pelo. Quizá también con menos escrúpulos. Es un servidor y, como tal, es natural en su vida cambiar de amo. E igual que Talleyrand, es sibilino, pero no moverá un pelo de la barba hasta que la sucesión esté preparada.
Sin embargo, y termino, el mayor problema de Rodríguez Zapatero no es tener enemigos dentro del Partido Socialista, pues cuenta con una maquinaria capaz de reemplazar a cualquier apóstata. Tampoco su mayor problema es Rajoy, perverso patriota, cuyo único deseo es que la crisis se alargue para desgastar a su contrincante. Ni siquiera el mayor problema de Rodríguez Zapatero es la propia crisis, que mal gestiona, y que a pesar de su ineficacia terminará antes de las próximas generales. No, el mayor problema del Presidente es su reciente desencuentro con PRISA. El gran imperio mediático ni perdona ni olvida, y el asunto de la TDT de pago les ha agraviado sobremanera. Es ridículo ver como, en unas pocas semanas, los editoriales del ex franquista Cebrián han cambiado tan radicalmente de opinión acerca de la gestión del Gobierno. Así funciona PRISA. Y no olvidemos que entre El País, la Cadena Ser y Cuatro, el PSOE amarraba cientos de miles de votos. ¿Podrá el trotskysta de Roures conseguir lo mismo?
Como dice mi abuela, verde la segaron…



